✔️ ¿Qué es la Dependencia EMOCIONAL y Cómo superarla?

Sabías que todos somos dependientes emocionales desde el momento en que comienzan nuestras vidas.

La dependencia emocional en la pareja se define como un patrón de necesidad de apego y un vínculo tóxico con otra persona. Los celos, la inseguridad y las conductas agresivas son muy características de la dependencia emocional.

Como adolescentes, luchamos con uñas y dientes por nuestra independencia. Después, nos damos cuenta de que la verdadera independencia no es posible conseguirla. De hecho nuestras necesidades primarias no responden bien a la independencia. Piensa en el amor y el cariño, los encuentros y los desencuentros.

Crear una utopía para la independencia no sería bueno para nosotros.
Es importante definir a la Dependencia emocional como un hecho de la vida, o cadenas/lazos que nos unen.

Entonces, si la dependencia emocional es natural, ¿por qué la psicología la trata como un problema que debe evitarse? Una razón es que la psicología no es inmune a las tendencias sociales.

Estas tendencias son cada vez más individualistas. Otra es que la dependencia puede volverse negativa cuando se fija en una persona específica. Cuando le damos a otra persona la responsabilidad de lidiar con los caprichos y el apetito de nuestro niño interior y pensamos que esa persona es insustituible, ahí estamos hablando de una dependencia emocional patológica, misma que es un problema en nuestras vidas.
Veamos un ejemplo sencillo: Karen está haciendo algunos cambios en la decoración de su hogar y le gustaría mover un mueble. Es demasiado pesado para que ella lo mueva. Necesita la ayuda de alguien.

Ella podría ayudarse a sí misma estudiando física y mecánica y construyendo un gato hidráulico con ruedas para mover los muebles con facilidad. Sin embargo, esa solución no es útil en este momento.
La solución más obvia es encontrar personas que sean más fuertes que ella. Ana piensa en sus hijos, pero están de vacaciones.

En cambio, pide ayuda a sus sobrinas y ellas están encantadas de echarle una mano. Entonces, Ana es dependiente, pero no depende de sus hijos. Si no pueden hacerlo, ella es capaz de buscar ayuda en otra parte. Lo mismo ocurre con la independencia / dependencia emocional.

Se vuelve peligroso cuando dependemos de una sola persona. Cuando esperamos que asuman la responsabilidad de nuestro estado emocional. Es peligroso porque nos debilita. A largo plazo, arruinará la relación (se convertiría en tóxica). Sin embargo, la peor parte ocurre antes de que termine la relación.

¡Nos destruiremos con medidas desesperadas para no perder a la persona de la que depende nuestra felicidad!

Los cuatro pasos de la dependencia emocional
El camino hacia la destrucción emocional causada por la dependencia tiende a tener cuatro pasos distintos. Comenzamos a bajar estos pasos cuando comenzamos a temer la pérdida. Este tipo de miedo suele ser infundado y hace que la dependencia sea aún más y más fuerte.

“Si no pudiera sentirme querido, amado y necesitado, si negabas sentirte mal por mí y me cuidaste por lástima, si ni siquiera fui capaz de hacer que me odies, ahora tendrás que notarme si quieres a o no.

De ahora en adelante, voy a intentar hacer que me temas”.

El primer paso para una persona dependiente es intentar hacerse indispensable para la persona de la que depende. Constantemente habla y destaca las contribuciones que hace a la vida de la otra persona. «Si no fuera por mí…», «¿Quién más haría esto por ti?», «Puedes intentarlo, pero nunca encontrarás a nadie más como yo».

La persona dependiente también puede intentar convertirse en una especie de garantía o seguro. «Si te quedas conmigo, nunca te faltará nada». Intenta que la otra persona se quede con él, incluso si es solo por algún tipo de beneficio (por interés).

Bajamos al segundo escalón cuando el primero no funciona. El segundo también puede seguir trabajando con el primero. En este paso, la persona dependiente hace el papel de víctima para sentir lástima.

Sus luchas diarias se convierten en verdaderas tragedias. Si la otra persona intenta irse durante estos momentos, parecería un monstruo. Esta suele ser una gran estrategia que una persona dependiente conoce bien y probablemente haya utilizado antes para llamar la atención.

Los pasos tercero y cuarto son paradigmáticos. Con estos pasos intenta protegerse de lo que más teme: la indiferencia. Estos dos pasos son intercambiables. Pueden suceder al mismo tiempo, el orden no es importante.

Además, ambos pasos aluden a emociones primarias: odio y miedo. Por temor a la indiferencia, la persona dependiente intenta hacer que la otra persona lo odie. Es una forma de autoengaño. Quiere estar presente en la vida de la otra persona.

Intenta crear sentimientos y vínculos duraderos, incluso si el sentimiento es de odio.
El cuarto paso es hacer amenazas. “Si siquiera piensas en irte, no sé qué haré sin ti”, “Si desapareces no tendré una razón para vivir”, “Si decides irte, te prometo que nunca me verás de nuevo en tu vida”, “Será mejor que no llores cuando me haya ido”. La persona dependiente intenta difundir su miedo a la pérdida.

Este miedo es una gran artimaña, pero sirve como sustituto del amor.
La persona dependiente sufre y hace sufrir a los demás.

De una forma u otra, la persona dependiente es torturada por su propia dependencia. Si es víctima de algo es de confiar en su destino y esperanzas en otra persona.

Esto lo obliga a sacrificarse para que esa persona no se vaya. Realmente siente que si la otra persona se va, perderá la vida.

Mucho de lo que dice es manipulador, pero en el fondo hay un gigante y verdadero sufrimiento.

Desafortunadamente, es difícil admitir la dependencia emocional. Corre el riesgo de ser etiquetado como cobarde, débil de carácter o incluso estúpido. Sin embargo, identificar la dependencia es el primer paso para reconstruirla.

La clave es entender que aunque nuestras necesidades son únicas, las personas que pueden satisfacerlas son muchas y las formas en que pueden satisfacerse son variadas.

La dependencia emocional en la pareja, es algo relativamente normal, pero cuando esta se convierte en algo patológico y enfermizo, estamos hablando ya de una relación tóxica.

Para solucionar una relación tóxica es importante que se trate el problema lo antes posible con un psicoterapeuta lo, seguramente podrá evaluar y valorar la relación y dar pautas efectivas para mejorar el bienestar emocional y la comunicación de la relación de pareja.

¡Aquí abajo te dejo un video para profundizar mejor el tema!

dependencia emocional