Dar significado al dolor no ha sido un tema fácil; entender que hay personas que se lo autoinfligen dificulta aún más la comprensión, si lo único que sabemos de él es que todo el mundo lo evita y teme sufrir. Pues, ¿qué sentido tiene generarse dolor físico para evitar un sufrimiento psicológico mayor?, ¿cómo una persona puede llegar a crear esta necesidad en la que a veces, ocultando sus lesiones, tira por tierra el argumento de que intenta llamar la atención? El presente manual explica, a través de casos y testimonios reales de pacientes, cómo muchas veces el origen de la autolesión es mucho más inocente de lo que los demás interpretan y no tiene que ver, en gran parte de las ocasiones, con un juego relacional en el que el paciente pretende manipular y conseguir beneficios de las personas de su entorno más cercan