El amor sincero no es un paraíso


Pensar que el amor debe ser por siempre, cual cuento de hadas, una constante de mimos y palabras dulces, es algo que nos aleja de la verdadera posibilidad de ser felices. Cuántos renuncian cuando las cosas se complican, más de los que estaríamos pensando, y cuántos otros dejan que el tiempo o las circunstancias cambien lo que prometían, sería un sentimiento permanente… 

Somos así, mudamos según nos guste y en el amor no podíamos ser diferentes. Luego hemos de quejarnos de sentirnos solitarios, de no encontrar nuestra media naranja perfecta, de que no todos son como pensamos, y en el peor de los casos “todos son iguales” y “ellas son las peores”;  prejuicios que derivan de no ser honestos… El amor sincero no es un paraíso, el amor sincero es vivir la vida con sus sinsabores, asumir que nuestra imperfección nos hace ver y vernos cual reales como somos frente a aquel que amamos y nos ama, y que el verdadero amor, nos acepta tal cual es. 

¿Cuánto estamos dispuestos a aceptar?, ¿defectos?, ¿errores? Cuando nos empeñamos en el trabajo y pensamos que cuando nos corrigen, nos critican constructivamente o nos dejan entrever nuestras faltas, nos hacen un favor para mejorar como trabajadores. ¿No es cierto que en el amor deberíamos tomar en cuenta las criticas, las desaprobaciones como una forma de mejorar? Claro, debemos ser conscientes que siempre y cuando sean reales, no queremos tampoco sumirnos en una relación abusiva donde nos mermen la autoestima y nos rebajen cada día sin motivo… Pero no es eso lo que hacemos, nos sentimos agraviados porque él o ella no nos vea como queremos, porque critique nuestras manías y porque alguna vez pierda el humor con nuestras tonterías, es normal, no es perfecta o perfecto, es humano y como tal actúa.

 He reflexionado sobre esto; por qué nos empeñamos en sentirnos dolidos ante la crítica de aquel que nos ama,  y pueden estar en total desacuerdo conmigo. Pienso que no queremos renunciar a que nos vean como cuando nos vieron la primera vez, bajo el efecto del más intenso amor: perfectos, inteligentes, bellos, y más, mucho más… Somos tan frívolos algunas veces... Por qué no desearíamos ser amados y vistos perfectos cuando un día vivimos, la ilusión de alguien que nos veía como la última maravilla… 

Nadie dice que no puedas sentirte añoranza de ello, pero cuando ese deseo oculto se convierte en la forma en que nos alejamos de alguien que amamos y nos ama, es hora de hacer un alto. Piensa, siempre es aquel que nos ama, el que nos ayuda a mejorar, el que se empeña porque no nos envanezcamos, hagamos el ridículo, etc. Sencillo, porque nos ama, y cuando pides que sea sincero y que te ame con total honestidad, por qué no aceptar toda la verdad aún cuando no nos gusta. Así es el amor, a veces duele, a veces hace sonreír o soñar, y también puede expulsarnos del paraíso… Porque el amor ante todo debe ser sincero.

Felix Robles

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